A finales de junio, la Corte Suprema de los Estados Unidos en un fallo “per curiam” de 4 a 4, afirmo una decisión de un tribunal inferior que bloqueaba la implementación de dos programas claves de inmigración que ordenó el Presidente Obama. Los dos programas en litigio – Acción Diferida para Padres de Ciudadanos Estadounidenses y Residentes Permanentes Legales (DAPA, por sus siglas en ingles) y Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés) – que habían estado suspendidos desde que un tribunal de distrito en Tejas emitió una orden anterior en el caso de febrero del 2015. Como resultado de la acción de la Corte Suprema, se mantiene la orden que prevenía la implementación de los programas, y el tribunal de distrito avanzará sobre los fundamentos del caso. (La decisión no afecta el programa de DACA original, el cual permite a ciertos adolescentes y jóvenes adultos nacidos en el exterior que se criaron en los Estados Unidos, solicitar un estatus diferido y una autorización de empleo). Dado que la decisión fue afirmativa por un tribunal dividido igualmente, no lleva un precedente judicial de peso, y el tema puede que llegue de nuevo a los Jueces. Afortunadamente, El Departamento de Seguridad Nacional no va a cambiar sus políticas de cumplimiento por esta decisión. Esto significa que las personas que hubiesen tenido derecho a DACA/DAPA seguirán siendo una prioridad baja para la deportación. Sin embargo, el fallo deja a millones de familias de inmigrantes en limbo.