El Fiscal General, Jeff Sessions (AG, por sus siglas en inglés), ha expresado su frustración con la velocidad que se realizan los procesamientos de casos ante la Oficina Ejecutiva de Revisión de Inmigración (EOIR, por sus siglas en inglés), y su tribunal de inmigración. La agencia está enfrentando una carga de 650.000 casos, lo cual ha sobrepasado los recursos de la agencia para tener audiencias de los casos de una manera puntual.  La respuesta inicial fue contratar más jueces de inmigración (IJ, por sus siglas en inglés) y situarlos en la frontera del sur para procesar los procesos de llegadas simultáneas.  Iniciando la fase siguiente, el AG Sessions ha descrito unas iniciativas para reducir el retraso masivo.  

Primero, la agencia continuará con la contratación de Jueces, incluyendo jueces pensionados, e implementará un sistema de video conferencia el cual permite a los Jueces tener audiencias a distancia.  El AG espera que todos los tribunales de inmigración estén operando los cinco días de la semana.  Luego, EOIR buscará reforzar sus comunicaciones con los abogados de ICE para promover una agenda judicial mucho más eficiente. 

Finalmente, el AG intentará transformar la cultura e infraestructura institucional del EOIR.  Un aspecto positivo de esta iniciativa es que se apoyarían más en las solicitudes electrónicas, las cuales, si se implementan adecuadamente, harían que la agencia funcione de una forma más eficaz.  Sin embargo, este esfuerzo también “reestructuraría a la agencia hacia el cierre de casos”, lo cual reduciría la discreción para cerrar los casos de forma administrativa.  Se dará orientación sobre la resolución puntual de los casos y se situarán los jueces supervisores para imponer las nuevas normas, posiblemente se ordenarán cuotas. 

La preocupación fundamental con el intento de acelerar los casos de esta forma es que elimina la autonomía y discreción necesarias para un tribunal de inmigración imparcial.  El EOIR es un entorno donde es necesario tener ambas, la ley y la justicia, y lo jueces de inmigración necesitan ser independientes para asegurar que se obtenga esto.  Mientras que los retrasos son problemáticos, el acelerar los procesos de expulsión sin los debidos procesos adecuados, es una amenaza para la imparcialidad y credibilidad de los tribunales de inmigración. Todavía no se ha emitido la orientación sobre la resolución puntual de los casos, y todavía no se conocen las nuevas normas, pero el rechazo por parte del sindicato de los jueces de inmigración puede tener un efecto inestable.