ICE ha cambiado sus políticas sobre el manejo de mujeres embarazadas en detención, rompiendo de su práctica anterior de liberarlas automáticamente. Bajo la nueva directiva, los oficiales de inmigración ya no, por defecto, intentarán de liberar las mujeres embarazadas que estén en la custodia de ICE.  En cambio, la política requiere una evaluación caso por caso, y ICE mantendrá en custodia “únicamente aquellas quien requieren la detención para efectuar la expulsión, como también aquellas que se determinen que son un riesgo de fuga o un peligro para la comunidad”.  Desde diciembre del 2017, cuando entró en vigor la política, 506 mujeres embarazadas han sido detenidas en la custodia de ICE. Para aquellas en custodia, ICE se ha comprometido a proporcionar servicios de cuidados con estándares aceptables, pero no es muy probable que detengan a las mujeres en el tercer trimestre porque ellas no podrían volar y, por lo tanto, no se podrían expulsar de ningún modo.  La justificación para el cambio de política es el continuar con el mensaje de la Administración de Trump que nadie que viole las leyes de inmigración de EE.UU. está libre del cumplimiento.