El 2 de Enero de 2016, la Administración Obama autorizó al ICE  a llevar a cabo redadas en los hogares de familias de inmigrantes quienes hubieran entrado ilegalmente a los Estados Unidos a través de la frontera sur desde el 2014. Después de solamente dos días, fueron detenidas 121 personas. Organizaciones partidarias y miembros del Congreso han estado azotando al Presidente Obama sobre esta política controversial.  Ellos argumentan que las redadas nacionales son una violación al debido proceso y son inhumanas, diseminando terror y ansiedad entre muchas familias de inmigrantes Centroamericanas quienes sufren con el miedo a la deportación y a las violentas condiciones en sus países de origen.