Se han presentado varias propuestas de reforma en las últimas semanas, pero la Legislación RAISE, que se presentó en el Senado con el fuerte apoyo de Trump, ha obtenido mucha atención del público. Reformar la Inmigración para una Economía Fuerte (RAISE, por sus siglas en inglés) (S.354) busca reducir la inmigración legal en un cincuenta por ciento. El proyecto: 

  • Crearía un sistema “basado en puntaje” que, sin embargo, no toma en cuenta las necesidades del comercio Estadunidense;
  • Casi eliminaría la inmigración basada en la familia, al limitar a los ciudadanos Estadunidenses y a los residentes permanentes a patrocinar para las tarjetas verdes únicamente a sus cónyuges e hijos menores;
  • Reduciría el número de refugiados que se admitirían en los Estados Unidos a 50,000 por año;
  • Eliminaría el Programa de Visa de Inmigrante de Diversidad, el cual ha otorgado 50,000 tarjetas verdes anualmente para las personas de países con tazas de inmigración a los Estados Unidos históricamente bajas. 

Un informe reciente encontró que el reducir la inmigración legal no incrementaría los salarios de los trabajadores Estadunidenses y de hecho reduciría el crecimiento de la economía Estadunidense. También contempla que el sistema político de Estados Unidos hace improbable que un sistema de puntaje funcione eficazmente o de la forma que funciona en Canadá o Australia. 

En el lado extremo del espectro, se presentó otro proyecto de ley en la Cámara de Representantes, el Programa de Trabajadores Agricultores 2017 (H.R. 2690), que permitiría a los trabajadores agricultores a solicitar una autorización de trabajo si cumplen con algunos requisitos. Este es el complemento de la Cámara para el S.1034.

Mientras que es cuestionable que estos proyectos lleguen muy lejos, es evidente que la inmigración permanece en el centro de la mira de las rama ejecutiva, legislativa y judicial del gobierno.