A través de América, millones de inmigrantes y sus familias, negocios y comunidades están esperando por – y llamando a-  la reforma migratoria, y aun el Congreso continua sin actuar.  Con más de 11 millones de inmigrantes indocumentados viviendo y trabajando en los Estados Unidos, muchos de los cuales ya tienen hondas raíces en este país, incluyendo fuertes lazos de familia, y acuerdos que la deportación al por mayor no hace sentido, la opinión publica ahora está firmemente a favor de la legalización de los indocumentados.  Encuesta tras encuesta demuestra que dos de cada tres votantes americanos apoyan la legalización y una vía para que esos inmigrantes se conviertan en ciudadanos. Mientras tanto, negocios continúan luchando para obtener visas para empleados nacionales extranjeros, con cientos de miles de aplicaciones para trabajos creados para inmigrantes potenciales presentadas este mismo mes ya que no hay suficientes visado disponible para empleados profesionales.

Y en este país, empresarios globales languidecen ya que hay muy pocas avenidas de trabajos relacionadas bajo el sistema corriente para acomodar a los más talentosos del mundo. En los últimos diez meses desde que el Senado paso barriendo el sistema de reforma migratoria, casi nada ha pasado.

Una recapitulación de lo que ha pasado

El 27 de junio de 2013 el Senado voto 68-32 a favor de la S.744, el “Acta de Seguridad Fronteriza, Oportunidad Económica y Modernización de Inmigración”, la más amplia revisión de las leyes de inmigración y control fronterizo en cerca de 30 anos. Todos los ojos entonces se volvieron hacia la Cámara de Representantes, controlada por los Republicanos, quienes habían estado deliberando sobre una serie de medidas de reformas de manera poco sistemática, evitando el acercamiento global adoptado por el Senado y favorecido por la Administración. En efecto, los Comités de la Cámara pasaron cuatro propuestas de reformas.  Durante ese tiempo, los partidarios esperaban que a un acuerdo entre el Senado y la Cámara en proceso pudiera alcanzarse, al menos informalmente antes del receso de agosto de 2013.  No fue así.

Enseguida después del receso, sin embargo, el Congreso regreso a Washington y fue enredado con la Administración y consumido por el presupuesto y  hubo un cierre en el gobierno. Sin embargo, a principios de octubre, en un esfuerzo de darle un empuje a las ya paralizadas deliberaciones de reforma migratoria global, el liderazgo Demócrata de la Cámara introdujo su versión del proyecto de reforma global migratoria modelada por la S.744.  La introducción de este proyecto fue parte de una serie de eventos orquestada a través del país para recordarle al público que la reforma migratoria seguía sin completarse.  Su introducción fue más bien simbólica que realista, dado a que los miembros Republicanos de la Cámara tenían preferencia por legislación poco sistemática y se negaban a votar por cualquier medida que incluyera un camino hacia la ciudadanía para los indocumentados. El impasse de inmigración continuaba y para mediados de octubre la oportunidad de que la reforma migratoria se convirtiera en ley se convirtió en cero por ciento.

A principios del 2014 partidarios de ambos lados comenzaron a moderar sus posiciones en “el camino hacia la ciudadanía” y comenzaron las discusiones de otras maneras de regularizar la población indocumentada sin el camino hacia la ciudadanía, y a la misma vez asegurando que cualquier esquema promulgado no creara un sistema de inmigrante de segunda clase. Una solución apoyada era la de añadir mas aperturas en las categorías de visas de negocios y de familias para aquellos legalizados, en lugar de crear una nueva visa o camino.

Entretanto, a la luz de los niveles de records de deportaciones bajo su Administración, algunos 400,000 anuales y muchos más que bajo el Presidente Bush, el Presidente Obama ordeno una revisión de las deportaciones.  Los Republicanos de la Cámara entonces se lanzaron a la idea de que al Presidente Obama no podía confiársele llevar a cabo la ley.  Criticándolo por revisar sus políticas de deportación y por la implementación a través de órdenes ejecutivas de ciertas formas limitadas de relevo de administración, incluyendo DACA, “parole” en lugar” para ciertos miembros familiares del personal militar y discreción acusadora, los Republicanos de la Cámara cesaron las discusiones sobre la reforma migratoria y esencialmente paralizaron en su sitio un sistema disfuncional.  El impasse continúa.

Donde estamos

Con un poco más de tres meses hasta el receso del verano del Congreso, y entonces las elecciones de medio tiempo del otoño, el Congreso tiene muy poco tiempo en su calendario para promulgar la reforma migratoria.  Primero, muchas de las primarias rebatidas – en las cuales las posiciones de reformas pro inmigración son las más controversiales especialmente para los Republicanos conservadores – deben ser concluidas para que los victoriosos se sientan libres de tomar las posiciones inmigratorias que no son las más populares, sin miedo de represalias.  Segundo, un acuerdo deberá ser alcanzado por lo menos en principio por los líderes de ambas cámaras.  Aun los más optimistas de entre nosotros estamos comenzando a ser realistas en los prospectos de reforma migratoria y estamos volviendo otra vez a la Casa Blanca para explorar futuras maneras de relevo administrativo.

Hay ciertamente numerosos pasos que puede tomar la Administración Obama por órdenes ejecutivas o regulaciones para aliviar temporalmente las políticas inhumanas para los indocumentados o de crear oportunidades para los altamente talentosos.  Por ejemplo, se le está urgiendo a la Administración  de eximir a otros inmigrantes de la deportación de entre los “DREAMers” jóvenes y de extender autorización de empleo a los conyugues de ciertos empleados de gran talento. Y, la Administración puede tomar una serie de pasos para incrementar las oportunidades para los empresarios, ambos extranjeros y nativos, en un esfuerzo por acelerar la expansión de la economía estadounidense y para crear empleos.  Sin embargo, el Presidente esta corrientemente resistiendo cambios administrativos y ha dicho que solo el Congreso puede reparar el sistema roto.

De una u otra forma, deben de haber cambios al sistema inmigratorio, ya sea una tirita (Band Aid) o una cura.  Lamentablemente, este optimista espera algunas tiritas (Band Aids) pero continua esperanzado en una cura.