Por más de 10 años, USCIS ha adoptado el criterio para cuando estaba decidiendo las peticiones de extensiones que implican el mismo empleador, el mismo beneficiario, y los mismos hechos básicos, sus funcionarios deferían a los que determinaron las aprobaciones previas.  Ahora USCIS ha revertido esta política, interpretándola como una carga adicional para la agencia de encontrar y comparar una petición antigua con la extensión, y desplazar la carga de prueba a USCIS, cuando la carga de la prueba le corresponde al solicitante.  De aquí en adelante, los oficiales de USCIS tratarán todas las extensiones como nuevas solicitudes independientes, aunque las regulaciones que se han dictado no requieren documentos de apoyo en muchos de los casos de extensiones de no-inmigrantes.  En esta comunicación, USCIS también indicó que no quiere que sus funcionarios se apoyen en documentación previa en ningún momento, ya que esto puede tener consecuencias inesperadas al no detectar defectos materiales en peticiones anteriores.